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Japón en Octubre

Este post fue originalmente un diario de nuestras andanzas durante nuestro primer viaje a Japón. En lugar de ‘migrarlo’ a este blog post por post he preferido recogerlo en una sola entrada, tres años después no tiene mucho sentido volver a escribirlo entrada por entrada, no?

Inicio

posted by Pablo on Wed Oct 4 2006.

Aquí estamos con un blog (o algo, porque no se puede comentar) estrenado exclusivamente para cubrir el viaje de dos semanas a Japón de Angela y yo.

Nuestro propósito es ir escribiendo sobre la marcha nuestras impresiones (con fotos) de la cultura local. En fin, curiosidades, anécdotas, impresiones… Lógicamente, se notará cierto sesgo en los temas tratados (tecnología, infraestructuras, sociedad, idioma, gastronomía) pero esperamos que pueda resultar interesante. Como mínimo quedará como un diario que luego podremos compilar y maquetar en un documento.

Eso sí, esperamos que en Japón podamos encontrar fácilmente acceso a internet con teclado occidental porque de lo contrario aquí se acaba la historia.

Nota: los autores son Pablo y Angela.

Walkie-talkies

posted by Pablo on Thu Oct 5 2006.

Por sorprendente que parezca, en Japón sufres un apagón tecnológico. Nuestro móviles parecen que se quedan en un limbo de comunicaciones y sólo sirven como calculadora. Es lo que tiene ir al país del I-Mode. Si unimos ese hecho a que Angela y yo probablemente nos separemos en algún momento (sobre todo en Tokio) conviene tener un dispositivo móvil que nos permita comunicarnos.

Por eso, hace un par de semanas compramos unos walkie-talkies (los Alan 777) que operan en un rango libre de frecuencias por el que no hay que pagar. No funciona en todos los países y, de hecho, no se aplica esa norma en Japón pero afortunadamente no supera unos límites de potencia establecidos.

Estos walkie-talkies poco tienen que ver con los clásicos mamotretos con los que jugábamos de pequeño y que en cuanto te alejabas 30 metros te obligaban a usar el código morse. El alcance de este tipo de walkies es de casi 5 km.

Además, no existe el concepto tradicional de “cobertura” porque sólo se necesitan a sí mismos (y pocos obstáculos entre ellos), con lo que se pueden usar en sitios cerrados y complejos como… el metro de Tokio.

Otra opción habría sido alquilar unos móviles allí pero me da bastante pereza firmar contratos, cláusulas, etc con el japonés de por medio. Además, esta inversión me seguirá rentando a la vuelta (excursiones a la montaña u organizaciones de eventos –léase merith–).

Peticiones

posted by Angela on Thu Oct 5 2006.

Parece que una visita a Japón te procura amigos donde no pensabas que pudieras tenerlos. Hace algunos años eran obligados los cargamentos de vaqueros o deportivas cuando se viajaba a Estados Unidos, ahora, al visitar Japón, se vuelven obligatorias las montañas de CDs, DVDs y cualquier tipo de material electrónico que a uno se le pueda pasar por la imaginación.

No tenemos mayor problema en traer unas cuantas cosas para nosotros y para otros -la lista de mi hermana pequeña casi triplica la nuestra-. Lo más interesante es descubrir que personas que fingen ignorarte cuando pasan a tu lado, de repente se convierten en amigos de toda la vida, me siento como si me hubiese tocado la lotería.

Tampoco quiero extenderme mucho con este tema, no merece la pena. Sólo un aviso para los confiados viajeros a la Tierra En La Que Nace El Sol, procurad ser discretos y que la Buena Nueva no se propague más allá de vuestros deseos u os veréis en un trance del que podría ser difícil salir airosos.

El viaje en avión

posted by Pablo y Angela on Sun Oct 8 2006.

Pedimos disculpas de antemano por la falta de tildes pero bastante es ya poder usar un teclado japones, que mezcla caracteres hiragana con el alfabeto romano.

El viaje en avion fue bastante bien. La parte de Madrid-Amsterdam ya la conociamos y no habia nada de especial. Estuvimos solo un par de horas en el aeropuerto de Schipol.

Por el contrario, el viaje desde Amsterdam a Tokyo si que fue otra cosa. En primer lugar eran unas once horas de vuelo casi todo el rato de noche y en segundo ibamos en un Airbus 330, que no tiene nada que ver con los aviones que solemos usar para vuelos domesticos.

Aparte del buen trato que nos dieron la gente de KLM (tentepies cada poco tiempo), teniamos un servicio multimedia de ocio por asiento que aquellos que vuelen habitualmente en estos aparatos ya conoceran. Lo interesante es que, no sabemos muy bien como, Angela se quedo con un pantalla personal congelada. Al cabo del rato, vimos aparecer una pagina de arranque de Linux que finalmente daba paso al menu de juegos, peliculas, etc.

Todo apunta a que las pantallas del respaldo eran dispositivos empotrados con un linux kernel 2.4.3x (muy usando en aparatos de este tipo) que se conectaba a algun tipo de servicio de streaming de video y juegos a un servidor en algun lugar del avion.

Mañana contaremos nuestras primeras impresiones de Tokyo, que ahora estamos cansados.

Primer dia en Tokyo

posted by Angela on Thu Oct 12 2006.

Nuestro primer dia en Tokyo fue muy interesante, la sensacion de estar en el otro lado del mundo esta un poco mitigada por el hecho de estar en una gran ciudad, sin embargo, rapidamente se siente uno extranyo al no poder ubicarse. A pesr de que la mayor parte de los carteles estan en ingles y japones, el no entender muchos de ellos hace dificil mantener las referencias y uno se siente mas extranjero. Parece que todo el mundo sabe algo que nadie te ha contado.

Nuestras primeras impresiones de Tokyo son que es una ciudad bastante limpia, las calles estan bien cuidadas, aunque es complicado encontrar una papelera, debe de estar relacionado de alguna forma retorcida que no llegamos a comprender. Hay una casi absoluta ausencia de perros, al menos nosotros no hemos visto mas de dos o tres, y no hay ni uno solo de sus “regalos”.

Nuestro segundo dia: Akihabara, a continuacion.

Akihabara (primer contacto)

posted by Pablo on Fri Oct 13 2006.

Antes de irnos a Kyoto, decidimos pasar un dia en Akihabara. Akihabara es un barrio entero de gadgets electronicos, ordenadores, mercadillos de informatica de segunda mano, calculadoras, portatiles, etc. Ademas, al lado hay toda una zona dedicada al comic y video japones (manga/anime) asi que en pocas palabras es un pequenyo paraiso para viajeros como nosotros.

Imaginad calles y calles de gente con banderolas y megafonos gritando su mercancia, que la vende barata y de calidad, que hay ofertas que no se pueden rechazar, etc. Ahora pensad que esas mercancias son portatiles de lujo como en Sony Vaio, o IPODs nanos a poco mas de 30 euros, telefonos moviles rarisimos (que solo funcionan en japon) como si fueran chucherias, videocamaras, monitores, discos duros portatiles…

Hay lugares enormes que parecen librerias atestadas de comics japoneses pero en realidad son tiendas y puedes encontrar ejemplares antiguos de series manga.

Akihabara no lo encontraras en ningun otro sitio. Lamentablemente, es posible que algunos articulos (como el famoso Sony Vaio) solo se vendan para residentes en Japon (si lo quieres por cuatro duros) pero eso tendremos que investigarlo. Lo que si compramos fue un diccionario electronico para estudiantes de japones y al que Angela ya le ha sacado partido.

Contaremos mas cosas de Akihabara cuando volvamos a Tokyo y compremos regalitos.

Koyasan, o la cima de los hielos

posted by Angela y Pablo on Sun Oct 15 2006.

Despues de Kyoto nos dirijimos a Koyasan. Koyasan es un monte no muy alto (no mas de 1000 m) pero que tiene importancia especial debido al hecho de ser un lugar donde encuentras mas de cincuenta templos budistas. De hecho, tiene hasta una universidad para una poblacion que no supera los 10000 habitantes.

Koyasan tiene bastantes puntos interesantes, el primero de los cuales es, sin duda, la propia llegada. Se hace a traves de un funicular que sube una pendiente de mas de cuarenta y cinco grados a cuyos lados se extienden los arboles de la zona. Es un paisaje digno de ver aunque solo dura unos cinco minutos.

La idea era pasar una sola noche en este monte y hacerlo en uno de los templos budistas que permiten la estancia. Elegimos uno recomendado por la guia de Lonely Planet (por cierto, excelente guia y todo el mundo aqui la lleva) que se llama EKO-IN y que llevan unos silenciosos y estresados monjes que se alimentan de hierbecillas, por decir algo que pudimos identificar en el menu incluido en el precio. La habitacion era austera y gelida. Sin embargo, los banyos comunales estaban muy bien. Imaginaos como serian la cena y el desayuno (aparte de coloridos) que al dia siguiente sucumbimos al pecado de McDonalds repetidas veces (algo nunca visto en Espanya).

Vimos el complejo de templos mas destacado de Koyasan, que incluia algunos bastante grandes y otros muy antiguos y disfrutamos (aun seguimos intentando definir la sensacion) del rito budista matutino que nos desplegaron los monjes del templo donde dormimos. Ah, si, a las seis de la manyana con un frio que pelaba e intentando mantener la postura de sentados de rodillas. Pues eso, que seguimos intentando definir la sensacion. Ah, el choque cultural…

Los 1200 ciervos de Nara

posted by Angela on Tue Oct 17 2006.

Nuestra siguiente etapa ha sido Nara. Tras abandonar las heladoras y hermosas cimas de Koyasan nos dirigimos a la famosa, y muy turistica, ciudad de Nara.

Al parecer hay varias cosas por las que es un destino turístico para nacionales y extranjeros: Todai-ji, templo budista, Kasuga Taisha, templo sintoista, y los ciervos del parque. A parte de eso una vez al año exponen los tesoros nacionales chachiguais de la muerte, pero con la suerte que tenemos empieza la semana que viene. Vamos, que entre todos los templos en obras que nos hemos encontrado y las exposiciones y eventos que empezaban o acababan antes y después de nuestra estancia, parece que hemos venido en las únicas dos semanas del año en las que no ocurre nada, al margen de las obras, claro.

Del primer día, el de nuestra llegada, no vamos a hablar mucho porque yo, Angela, me lo pasé en el ryokan con fiebre, gracias al catarro que me pegó mi maridito, bueno y un poco al frío de la noche en los templos… Afortunadamente, teníamos el día siguiente entero.

Nara, para los turistas, consiste en una calle comercial con toda clase de souvenirs y un “hilo musical” a través del cual una animada japonesa habla de las maravillosas ofertas que se pueden encontrar en la susodicha calle. Todo ello aderezado con una música de fondo que parecía una mezcla entre los chicos del coro y un villancico hortera.

La zona del parque es bastante bonita y, al parecer, hay un bosque bastante grande a las afueras. Paseando por el parque se puede llegar a los lugares más interesantes. En Todaiji se encuentra un famoso Buda de bronce impresionante, gigantesco, de dieciséis metros de altura y cuatrocientas treinta y siete toneladas. De regalo vimos algunos retazos de una ceremonia de celebración de los 1250 años de la fundación de una escuela budista en el complejo de templos. Lamentablemente en Kasuga Taisha, el templo sintoista, no pudimos ver mucho del interior porque se estaba celebrando una boda tradicional, con unas sacerdotisas que ejecutaban una curiosa y elegante danza. No fue un mal cambio.

Por último, los ciervos. En el parque de Nara los ciervos andan de un lado para otro como los gatos por las calles de Torremolinos (mis padres lo entenderán). El hecho es que ver un bicho de un metro de alto perseguir a los turistas para que les dieran las galletitas que se compraban para “alimentarlos”, no es como ver palomas en cualquier plaza del mundo. Un dato, hay 1200 ciervos que van por todas partes, cruzan los pasos de peatones, se tumban en las explanadas y que, además, son tesoro nacional por aquello de que en la antigua religión japonesa eran mensajeros de los dioses. En fin, que Pablo se hizo la foto de rigor dándoles su heladito y tan contento.

Nota de Pablo: creo que no esta quedando suficientemente reflejado pero el hecho de que Angela sepa leer japonés nos coloca en otra dimensión turística. Algo tan simple como “es por ahí porque se lee X, como pone en el plano” te ahorra las trescientas vueltas que dan los demás. Creo que en más de una ocasión hemos pasado por alto el lío que habría supuesto no haber interpretado correctamente un cartel o una indicación de un lugareño (por ejemplo, cuando en Kyoto andábamos perdidos buscando el ryokan, una señora se ofreció a llevarnos y menos mal que Angela la entendió porque si no, yo le habría dado las gracias tres mil veces y habría salido pitando pensando que era una loca del lugar). Queda dicho.

Vuelta a Tokyo

posted by Pablo on Wed Oct 18 2006.

Tras Nara, volvimos a Tokyo. Nos quedaban cinco días más y aunque Tokyo no tiene sentido como destino “cultural” en el sentido habitual de la palabra, tiene sentido para ser visitado y comprender las diferencias enormes que nos separan entre japoneses y europeos (o españoles).

El shock que sufrimos al llegar hace nueve días ya no lo tuvimos esta vez aunque no por ello dejamos de quedarnos con la boca abierta por todo lo que ofrece la ciudad. Para que el lector se sitúe voy a intentar hacer alguna comparativa con Madrid, que es la ciudad más parecida (por decir algo) de España. En primer lugar la Gran Vía española sería una callecilla más en el inmenso complejo de avenidas del centro de Tokyo. Uno no se cansa nunca de girar una esquina y exclamar “¡Otra avenida inmensa que podría ser la vía central de cualquier capital importante del mundo!”. Es verdad que no hemos estado en las dos _otras_ ciudades de esta categoría (Nueva York y París) pero me da la impresión de que Tokyo las supera a ambas en gigantismo perfectamente ordenado.

Pongo varios ejemplos. La zona de Akihabara se llama a así misma “La ciudad eléctrica” porque es enorme. Todo en Akihabara brilla. Esto quiere decir que consume una cantidad espectacular de electricidad (en Japón emplean sobre todo energía nuclear), más que una ciudad pequeña al completo, seguro. Hay pantallas TFT con demos de juegos, trailers, ofertas, promociones, etc. Los edificios suelen tener más de cinco plantas pero, ojo, la tienda del piso 7 no tiene nada que ver con la del piso 3. Por eso estamos siempre mirando hacia arriba como bobos. Dicho de otra manera, Akihabara son unas siete áreas comerciales completas, llenas de artículos electrónicos puestas una encima de la otra, cayendo del cielo y formando las plantas de los edficios. La contaminación lumínica aquí se sale de la escala. La zona abarca un área equivalente entre Plaza de España y el Teatro Español (imaginad el rectángulo formado por esos dos puntos que definen una diagonal principal). Impresionante ¿verdad?

Bien, pues ahora imaginad dos veces Akihabara. Eso es más o menos Shinjuku, otra zona de compras alejada de Akihabara que abarca varios grandes complejos comerciales y en donde se puede comprar un poco de todo (digamos que no está especializada en nada en particular aunque lo electrónico tiene bastante peso). Otra zona al margen de estas dos es Shibuya, más dedicada a la ropa, que tiene un tamaño intermedio. Estas tres zonas; Akihabara, Shinjuku y Shibuya son zonas etiquetables. Aparte tenemos regiones más o menos difusas en todo Tokyo como la de Ginza (el barrio cool y rico, parecido a Serrano pero a lo grande).

Nos hospedamos en un hotel que está en lo que se conoce como Bahía de Tokyo, en una isla en frente del puerto de Tokyo. El hotel es bastante imponente, con un hall espectacular y unas buenas habitaciones. Este hotel de la isla forma parte de todo un complejo construido en la isla que tiene sus colegios, viviendas, rascacielos de empresas, zonas comerciales (son como varias Ciudades de la Imagen apretejudas), etc. De manera que podrías nacer y morir en esta isla y tenerlo todo cubierto (incluso tienen su propio parque de atracciones). Además, la línea de ferrocarril Yurikamome propia de la isla, la conecta con el centro de Tokyo y cuando te subes te parece estar en una atracción de DisneyLandia porque vas al nivel de un tercer o cuarto piso y puedes ver a los edificios de cristal y sus trabajadores dentro reunidos o mirando sus pantallas.

Da la sensación de que somos como un par de paletos que estamos constantemente diciendo “Caramba!” pero hemos viajado ya a varios países y Japón no tiene nada que ver con ellos (Inglaterra/Escocia, Irlanda, Francia, Italia, Portugal y Holanda). Lógicamente se nota mucho más en Tokyo.

Algunos recordarán algo de una crisis económica en Japón a principios de los noventa. Esa crisis se dio por zanjada hace unos cuatro años y ahora el consumo está creciendo. Aún tiene que desperezarse más porque el consumidor sigue tendiendo algo de desconfianza en sus gastos pero en la calle notas que la gente gasta constantemente, en cualquier tienda por rara que sea. De hecho, Tokyo parece más una ciudad de comercios que una ciudad para vivir. Sobre los japoneses diremos más en otro comentario pero hay varias cosas que os podemos adelantar.

  • Están por todas partes y van a todos los sitios.
  • Ellos visten siempre de traje negro, camisa blanca y corbata oscura. En hora punta el metro o el tren de Tokyo parece un ejército de Men In Black.
  • Ellas visten de todas las formas imaginables. Desde discretas, pasando por tradicional japonés, lolitas o directamente horteras.
  • Ambos, ellos y ellas, no conocen lo que es una plancha de vapor.
  • No hablan por el móvil salvo rarísimas ocasiones. Eso sí, observan sus enormes pantallas como embobados. Angela tiene una teoría sobre su necesidad de recibir instrucciones anti-emociones de una corporación central (quien haya visto Equilibrium lo comprenderá mejor). No se oye nunca una melodía de móvil. Sólo, ocasionalmente un ruidito de vibración. Hay cobertura en el metro, por cierto. Si en hora punta sonará un 10% de los móviles de los japoneses, el metro estallaría en una gran explosión de resonancia.
  • Se ven pocas parejas jóvenes (novios). Mucho “los chicos con los chicos y las chicas con las chicas”.
  • Se palpa al mismo tiempo un puristanismo en las formas y un mensaje subliminal (o no tanto) sexual en todos los carteles para jóvenes. Hay momentos en donde un europeo se siente incómodo pensando que Tokyo es una urbe en donde se permite la pedofilia. Sin embargo, sólo puede vivir en las fantasías de los jóvenes porque sabemos que está muy perseguida. Hay demasiado mensaje Lolita que aún tenemos que digerir.
  • Tokyo será todo lo moderna que queramos pero usan las bicicletas muchísimo. Todos. ¿Por qué? Porque es un medio de transporte utilísimo en el laberinto de calles más o menos llanas.

De todas formas, repito que estamos confeccionando una larga lista de “lo que se ve en Japón y lo que no se ve en Japón” para resumir fácilmente las impresiones sobre las expectativas de Japón para españoles de Madrid.

Compras hasta la fecha

posted by Pablo on Thu Oct 19 2006.

Indudablemente, uno de los atractivos de venir a Japón es que íbamos a tener acceso a una serie de productos que nos atraen (informáticos) a un precio interesante o simplemente disponibles.

Aparte de las compras de encargo de amigos y familiares, hemos hecho algunas para nosotros mismos.

  • Diccionario electrónico Canon G70. Se parece mucho a esas agendas electrónicas de antes, en monocromo. La diferencia es que tiene un stick y la pantalla es táctil. Es un ejemplo impresionante de cómo analizar y estructurar un idioma tan complejo como el japonés. Es un apoyo para los propios japoneses y el modelo que compramos se recomienda también para estudiantes extranjeros de este idioma. (Angela).
  • Portátil Panasonic CF-W5. ¿Que no os suena que Panasonic fabrique portátiles? Es que apenas salen de Japón. La próxima semana saldrá un modelo llamado CF-W5 que pesa 1.199kg, viene con carcasa de aluminio, Core Solo, DVD-RW, 60/80GB, bluetooth, pcmcia, dos usb, 12.1″, lector de tarjetas, etc (lo que se le exige a todo ultraportátil). Eso sí, tiene una batería excepcional que dura unas 8 horas (aunque prometen 12 horas bajo ciertas condiciones pero es algo demasiado increíble). Afortunadamente, pude comprarme un modelo de éstos antes de esa fecha (y no fue uno de exposición). La verdad es que no pesa nada y tiene un magnífico teclado en japonés/inglés que ya he configurado en Linux (me faltó tiempo para instalar una Fedora Core 5 que encontré en una revista japonesa) para que entienda el español. También me compré una batería adicional que me debería dar una autonomía total de unas 15 horas. (Pablo).
  • Una PSP negra con dos juegos (Valkyries Profile: Lenneth y Samaurai Warriors). (Angela).
  • Un sobre de Magic (juego de cartas coleccionable que tengo algo olvidado), la nueva expansión Time Spiral, en japonés. (Pablo)
  • Un libro sobre el Japón moderno. The Japanese Mind. 28 artículos breves sobre otros tantos temas de interés sobre el Japón actual. (Pablo)
  • El juego de rol Vampire: The Masquerade 2nd Edition, por solo 1500 yenes (unos 10 euros, nuevo). (Angela)
  • Unas botas negras altas (de cordones y cremallera larga) Doctor Martinss. (Angela).
  • DVD en japonés con subtítulos en inglés de “Mimi o sumaseba”, una de las mejores películas de Miyazaki. (Angela y Pablo).

Probablemente aproveche y caiga un kit de Lego Mindstorms NXT (nueva versión del kit de desarrollo de robots programables de Lego) y alguna cuchería más, como un Señor de los Anillos en japonés o, mejor, un Silmarillion. Es curioso pero hay que irse a Japón para comprarse un producto inglés (las botas) y otro danés (lego mindstorms). Eso dice mucho del mercado español y las modas…

Seguimos en Tokyo

posted by Pablo on Fri Oct 20 2006.

Bueno, hoy es viernes por la mañana y estamos a un día de volver. Creo que a ambos se nos ha hecho corto el viaje y eso que hemos ido de aquí para allá. Hemos visto Tokyo, Kyoto, Koyasan y Nara. En principio hemos realizado un viaje mezcla “estándar” o “recomendando” y “personal”, lo que era de esperar por nuestras afinidades particulares.

Ayer estuvimos en los edificios del gobierno metropolitano de Tokyo. Es una construcción imponente, de unos 240 metros de altura con un mirador en una de las plantas superiores. Nos gustó mucho el diseño exterior (muy copiado en Anime y Manga futuristas) e interior (parecido a un chip gigantesco). Seguimos paseando por la zona de Shinjuku que apenas habíamos tocado y descubrimos que existen callejuelas y pasajes oscuros y bladerruneros al lado de grandes avenidas comerciales. Dicho de otra manera, hay sitios donde hay colillas tiradas por el suelo ¡y nosotros sin saberlo! Por cierto, Coca Cola tiene aquí un producto local de té verde frío que está asqueroso (le falta azúcar, algo incomprensible para Coca Cola pero no para el paladar japonés).

Comimos bien y barato en un lugar llamado La Pausa (italiano con pizzas ultrafinas) después de encontrar una cámara de fotos para Ana a buen precio. Entramos en una librería bastante enorme (con ascensoristas femeninas que no paran de hablar suavecito) y Angela encontró el libro de texto de 3ro de Japonés que se usa en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, así que se ahorró encontrarlo a la vuelta. Después, nos fuimos por última vez a Akihabara para encontrar una tienda de robots que se nos pasó las dos veces anteriores (Tsukumo Robot) y me compré el kit de Lego Mindstorms NXT que salió a principios de año. Dimos otro paseo y volvimos al hotel. Mientras Angela disfrutaba de su PSP, yo montaba el modelo de prueba de Lego Mindstorms (unos 30 minutos con cincuenta piezas) e hice algunas pruebas. El kit de Lego tiene lo siguiente:

  • Más de 500 piezas de estilo adulto. Desde enanas hasta bien largas.
  • Un núcleo que tiene el procesador, la memoria, los conectores y la pantalla
  • Un sensor de intensidad de luz y de cromatismo.
  • Un sensor de sonido (mide decibelios).
  • Un sensor de presión (para saber cuándo has tocado algo o has llegado a algún sitio, útil para robots que cogen cosas).
  • Un sensor de ultrasonidos. Una especie de sónar que te indica a qué distancia está un objeto en frente.
  • Tres motoroes para hacer grirar lo que quieras y que tienen control total sobre el número de vueltas y su velocidad.

Vamos, que llamarlo juguete no es del todo justo (se puede programar visualmente con un software para el PC o con un lenguaje llamado NQC que se parece bastante a C y que permite control total). En la misma tienda vimos modelos de robots japoneses, uno de los cuales valía unos 3.200 euros y el resto rondaba los 600. Así que mi kit por poco más de 200 euros era lo maximo que podría haber comprado y tan contento que me fui. Además, puedo inventar cientos de robots diferentes con un solo kit.

Fuimos de nuevo al hotel y decidimos darnos una vuelta por esta especie de isla artificial en donde nos encontramos. Miramos la guía y fuimos a ver dos centros comerciales cercanos, AQUACITY y DECKS. En una sola palabra: IMPACTANTE. Son enormes. Pero eso no es lo interesante. Tienen zonas de restaurantes que parecen pueblecitos reconstruidos a escala. Es como si hubieran cogido una calle de Siena y la hubieran transportado aquí sólo para al final te metas en un restaurante italiano gigante y muy decorado. En Decks pudimos pasear por la reconstrucción de un bazaar asiático con tiendas llenas de artículos de hace más de treinta años. La iluminación, los sonidos, todo te hacía parecer que estabas en un tugurio de Shangai comprando juguetes de los años 50.

Los paseos de Odaiba son bastante bonitos. Hay una vista espectacular de Tokyo (el mar hace mucho con las vistas tipo skyline…) y está todo limpio y cuidado hasta el último detalle.

No creemos que vayamos a escribir otro comentario más mientras estemos en Japón. Supongo a la vuelta (ag) haremos algún resumen y lo terminaremos.

Y, al fin, las fotos

posted by Angela y Pablo on Sun Jan 21 2007.

Después de tanto tiempo están aquí. Son unas cuantas fotos seleccionadas entre todas las que hicimos y entre las que pudimos recuperar -el contínuo paso por los arcos de los tres aeropuertos que visitamos durante el viaje de regreso, dejó algo maltrecha la tarjeta de nuestra cámara de fotos-. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.

Hemos intentado que sea una selección representativa de todo lo que vimos.

 

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