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Año Nuevo en Londres

‘Rumores no confirmados’ apuntaban a que este año pasaríamos el año nuevo fuera. Así que en cosa de un par de semanas ya estaba todo atado.

Como no puede ser de otra manera me puse mal de la garganta el día 29 y es que no pueden pasar unas navidades sin que caiga… así desde que era pequeña ¡vaya rollo! Así que olvidaremos el horrible día 30 con el catarro en su punto álgido, el estrés del viaje y el frío del hotel.

El hotel, un Holiday Inn, barato y con lo justo no ha estado mal, un poco lejos pero bien comunicado en la estación de metro de Colliers Wood de la Northern Line del metro. Yo trataría, con más tiempo, de buscar un Bed & Breakfast más interesante o alguna ofertilla en algún hotel más céntrico. La cuestión es que dadas las fechas (viaje de fin de año) no es fácil prepararlo con mucha antelación por las dudas de si finalmente podrás ir o no dependiendo de lío en el trabajo o compromisos familiares importantes.

31/12/2009

El último día del año salimos prontito del hotel, empezamos en Trafalgar Square con la idea de visitar la Abadía de Westminster e ir posteriormente paseando por el río hasta el London Eye, la inmensa noria que se supone que iba a estar sólo para el fin del milenio y que allí sigue 10 años después, y seguir hasta el Millenium Bridge. La primera parada en la Abadía de Westminster se tradujo en una cola algo lenta en el exterior pero en 20 minutos estábamos dentro recorriendo las galerías y patios. Fue en esos momentos cuando Pablo teorizó sobre el ranking de turistas por nacionalidades y apuntó a los italianos como un claro número 1 seguidos de españoles y franceses. A destacar para mí las tumbas de tantos científicos importantes que hay en la Abadía de Westminster: Isaac Newton, Charles Darwin, Rutherford, Joule o Herschel. Te da una idea de lo cómo va la ciencia en unos países y en otros *sigh*. Por lo demás, es un edificio muy grande lleno de trozos de historia en cada esquina que te hace en parte olvidar que estas en un edificio religioso. No sé si es por ser de culto anglicano… Posteriormente cruzamos el Westminster Bridge dejando atrás el House of Parliament y el Big Ben, reflejo exacto de postales y películas.

La segunda parada, en el London Eye, fue un tanto desalentadora ya que la cola y el frío que hacía no eran muy prometedores, especialmente para mí, que creo que tuve fiebre por la noche… Así que seguimos nuestro gélido paseo por el río pero decidimos no alcanzar el puente objetivo porque, insisto, hacía mucho frío y cruzamos al otro lado del río por el anterior Blackfriars Bridge, comimos en un pub típico inglés muy ruidoso (sopa del día de verduras estropeada por el exceso de pimienta y excelentes hamburguesas caseras) y visitamos la Catedral de San Pablo.

La noche de fin de año, Pablo, que se ha trabajado todo el viaje :D nos eligió un Medieval Banquet que se organiza todos los años cerca de la Torre de Londres, en otra torre en St Katharine’s Docks . Lo pasamos bien, la comida no estaba mal y estaba montado de forma amena con espectáculo continuo para alargar los tiempos de espera entre plato y plato y así ir cubriendo el tiempo desde las 21.30 hasta las 24.00. Lo peor fueron los compañeros de mesa. A un lado dos parejas de rusas + canadienses (?). Ingenua de mí pensé que se trataba de una doble cita… pero según otras personas con más vista para las relaciones interpersonales eran más probablemente dos relaciones comerciales, si es que yo no me entero de nada :( . Al otro lado teníamos a una pareja de ingleses, él un tanto malhumorado y falto de educación, y una pareja muy animada de noruegos jubilados que parecían haberse escapado de una granja Amish.

Dado que allí no comparten nuestra tradición de comer doce uvas, simplemente los 400 asistentes nos levantamos con el champán para cantar a coro “one!, two!, three!… twelve!” y saludar al nuevo año. Afuera, tras cuatro horas de espera, la gente disfrutaba en zonas preparadas y acordonadas de los fuegos artificiales organizados por el ayuntamiento de Londres.

01/01/2010

El día 1 lo empezamos en Hyde Park, hogar de las ardillas sin miedo. A pesar del frío, sí otra vez, paseamos un rato por allí y la verdad es que había bastante gente. Caminamos por el parque hasta Buckingham Palace que es exactamente como se ve en la tele, pero es una de esas cosas que hay que ver cuando uno va a Londres por primera vez. Luego bajamos por una atestada Oxford St. hasta los archiconocidos grandes almacenes Harrods. Allí no compramos ninguna bolsa de ésas en las que todo el mundo lleva sus tuppers al trabajo, sino un libro y un par de revistas, en nuestra línea, y salimos corriendo después de inspeccionar los lavabos porque aquello, en primer día de rebajas, estaba que se caía del peso, ¡un horror!

Angela at Hyde Park

A squirrel at Hyde Park

Por la tarde dimos una vuelta por la bulliciosa zona de Covent Garden. A mí personalmente me gustó bastante, llena de cosas diferentes, de tiendas (eso igual es lo malo), de teatros y muy ajetreada. Como no podía ser de otro modo, nos dejamos caer por la famosa tienda de comics Forbidden Planet y nos gastamos allí los dineros que nosotros no nos gastamos en las rebajas :D . Esta tienda tiene una planta sótano inmensa por la que puedes perderte entre secciones y secciones de estanterías de libros y comics. Nos fuimos de allí con dos bolsas llenas de comics “prestigio” de Batman, colecciones de DVDs, algo de Green Lantern y no sé cuánto más…

Una nota sobre el metro de Londres: funciona estupendamente aunque se nota que muchas estaciones son antiguas. Los accesos a minusválidos son escasos y las instalaciones son robustas pero viejas. Sin embargo, puedes confiar tu trayecto y tu tiempo al metro y la única pega es el precio. Incluso con una tarjeta prepago Oyster Card, que reduce los precios a una fracción, sigue siendo caro. Supongo que es la única forma de poder mantener la vasta red de túneles y trenes sin que el caos se apodere en hora punta de todo Londres.

02/01/2010

Éste fue el día del British Museum. El Museo Británico es tan famoso que es una visita obligada a pesar de todo. Tienen una colección bastante impresionante y algo polémica por aquello de las colonias y de trae eso para aquí que nosotros lo vamos a cuidar mejor que vosotros... La Piedra de Rosetta es casi lo primero que te encuentras y la verdad es que no nos la imaginábamos tan grande y nos encantó. Al ser un museo bastante amplio decidimos centrarnos en el recorrido de Oriente Medio, Grecia y Roma que abarca la historia de Sumeria, Mesopotamia, Egipto, Asiria y la Grecia Clásica. Igual para otra ocasión nos dedicamos a otras épocas. La mayor pega del museo es que estaba llenísimo de gente, lo cual es bastante problemático cuando quieres ver con calma las cosas. Sin embargo, resulta magnífico el tener las piezas sin apenas vitrinas por lo que puedes acercarte a un centímetro y apreciarlas mucho mejor.

Nosotros no podemos evitar entrar en cualquier tienda que huela a comics cuando viajamos. Ya conocíamos Forbidden Planet y no íbamos a volver, pero pululando por Covent Garden en busca de las botas perfectas encontramos dos que también merecen la pena. La primera es Orbital Comics y la otra Orc’s Nest (¿cómo íbamos a pasar por delante de algo con ese nombre y no entrar?). La segunda más que comics es una tienda de juegos: Warhammer, Rol y Juegos de Mesa, así que nos compramos el San Juan, que por Madrid está difícil de encontrar últimamente.

A destacar de este día está nuestra visitilla a un pub heavy, el Crobar, que tenía buena pinta. Heavy clásico, ambiente relajado y ¡sin tabaco! Si es que aquí en España vivimos en la prehistoria. Allí no se fuma en ningún sitio y los pubs, bares y restaurantes están llenos, no veo que los londinenses se queden en sus casas porque no les dejen fumar en los locales, además muy civilizadamente tiran sus colillas en los ceniceros que hay en la entrada de los locales en lugar de enmoquetar las aceras con ellas. Lo que digo, vivimos en la prehistoria…

03/01/2010

Para nuestro último día operativo dejamos el London Eye, la National Gallery y la Torre de Londres. La noria que montaron para aquella parafernalia de dar la bienvenida al nuevo milenio allí sigue un decenio después. Tiene un punto turístico/cutre/hortera que es tremendo. Supongo que hay que ir aunque para mí es caro y no merece la pena, pero aquí las opiniones son variadas. En fin, si yo viviera en Londres me llevarían los demonios viendo esa cosa delante del parlamento y el Big Ben, es que no pega nada y te rompe bastante la vista del río [nota de Pablo: pero deja una cantidad de pasta inmensa en Londres y con el tiempo todos acaban acostumbrándose].

Angela and her sudden daughter

Big Ben and Parliament

Después de la noria esa, nos sumergimos en la historia más clásica de Londres con la visita a la Torre de Londres. Merece mucho la pena esperar a las visitas guiadas. Nuestro guía era un hombre bastante teatral y divertido que contaba la historia y las anécdotas con mucha gracia y mantenía el interés de todos, ¡genial! El problema de la torre el de todos los otros sitios: estaba llena de gente. Nos dimos una vuelta por la Torre Blanca que es la construcción más antigua dentro del complejo, construida por los normandos tras vencer a los sajones como su fortaleza/residencia y que tenía una exposición sobre las armaduras y armas de la época de Enrique VIII.

A fascinating tale at the Tower of London

Las famosas Joyas de la Corona están expuestas en la Torre y la verdad es que lo tienen muy bien montado porque para que la tremenda cola que hay que hacer hasta que llegas a la sala donde las tienen no sea insufrible, te van dirigiendo por salas en las que se proyectan vídeos de coronaciones o con pequeños fragmentos de historia sobre las joyas o con fotos maxizoom de lo que vas a ver a continuación. Me gustó especialmente que para que la gente no se amontone en frente de las vitrinas tienen unas cintas transportadoras a su alrededor, de modo que no te puedes quedar quieto delante de ninguna y así las cosas van más ligeritas. Las joyas son de todo tipo, desde espadones hasta coronas y alguna que otra cuchara. Los diamantes son enormes y si son pequeños entonces son cientos en un solo objeto. Es un poco “show off” del Reino Unido que trabaja bien el marketing de sus reyes y reinas. La sala donde se encuentran las más importantes es, en realidad, una cámara acorazada y las puertas tienen un grosor espectacular.

Terminamos nuestras visitas culturales a Londres con la imprescindible National Gallery, también llena de gente. Un museo de estas carácterísticas no se puede ver entero y todo seguidito así que elegimos algunas obras importantes (los espectaculares Los Girasoles de Van Gogh o El Matrimonio Arnolfini de van Eyck) y los italianos del Renacimiento y luego pululamos por algunas salas viendo aquellos cuadros que llamaban nuestra atención (alguno cobraba más relevancia si reflejaba parte de la historia de Inglaterra relacionada con la reciente visita a la Torre de Londres).

Sobre el Museo Británico y la National Gallery querría añadir que tienen ese aire tan británico entre señorial y clásico al que se añade un toque victoriano, heredado de su esplendor en la era del imperio, que los hace extrañamente cómodos y menos hostiles que otros museos más espartanos.

Cuando salimos decidimos meternos en el cine, porque hacía frío [nota de Pablo: y Angela se vuelve insoportable cuando pasa frío] y todavía nos quedaba mucho hasta la hora de la cena, así que vimos Sherlock Holmes. La película nos gustó bastante pero lo más interesante fue ver en la pantalla las cosas que habíamos visto en los últimos días. Nada más empezar la película Sherlock Holmes sale corriendo por las escaleras de la National Gallery, por las que nosotros habíamos bajado ni media hora antes. Fue interesante, siempre es curioso ver en el cine los sitios por los que has pasado, ¿verdad?

Muy recomendable para cenar es un restaurante japonés que nos encontramos de casualidad llamado Abeno Too especializado en Okonomiyaki. Agradable, delicioso y no demasiado caro (un grupo de treinteañeros españoles ruidosos, groseros y maleducados nos fastidió parte de la cena por la vergüenza que nos hacían pasar). Está en nuestra lista de sitios a los que nos gustaría volver cuando vayamos a Londres de nuevo. Hablando de sitios para comer, todavía me relamo al pensar en los pasteles de una cadena de pastelerías/cafés llamados Paul. Qué rico todo, el chocolate caliente, la tarta de frutas del bosque, las milhojas… En una de las paradas para merendar en un Paul de ésos tuvimos la suerte de estar sentados al lado de los hornos y fuimos testigos de la manipulación y cocción de unos pasteles que… en fin, para qué decir más.

En fin. El viaje en plena época New Year’s Eve resultó excelente a pesar de no percibir un descenso del número de turistas. La ola de frío era muy incómoda pero apenas vimos una nube y peor hubiera sido una lluvia con mejor temperatura. Hemos tomado un primer contacto sin grandes ambiciones ya que el plan era celebrar el año nuevo y luego visitar algunos lugares importantes, comprar alguna cosa y patear por parques y calles. La vuelta en avión fue afortunada ya que la niebla y la huelga encubierta de controladores en Barajas no nos afectó en absoluto e incluso llegamos puntuales.

 

Comments: 4

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Nosotros cuando fuimos el año pasado estaba hasta arriba de turistas, sí… un poco locura. Pero Londres merece mucho la pena, el frío y los españoles maleducados ;)

Y lo de las ardillas es impresionante… no sólo están en Hyde Park, están en todo Londres. Este año, nosotros nos hemos encontrado con una en mitad de una calle, cuando íbamos de camino al Imperial War Museum.

Me alegro de que lo pasárais bien! Y sí, yo también pasé mucho frío en enero de 2009 en Londres…

 
 

Por cierto, ya te he añadido a google reader… ya no se me escapa ningún post ;)

 
 

Tampoco escribo tanto… así que no se te llenará de items no leídos ;)

 
 

Que pena que esto no es GWave para poder hacer comentarios inline.

Totalmente de acuerdo con muchas cosas. Westminster y La Torre de Londres son imprescindibles.

Y sí, choca comparar la gente enterrada en Westminster. Aquí hasta lo verían mal, pero todo encaja en el mismo plan. Elogio a la divulgación -> éxito del país.

Siento haber perdido la capacidad para escribir esto en el blog.

 
 
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